Monitoreo Ambiental

Monitoreo y control de un díptero no nativo en la BCAA y su zona de influencia.

Tec. Eduardo Juri. Instituto Antártico Uruguayo. Contacto: cientifica.ambiente@iau.gub.uy

Las invasiones biológicas son producidas por especies no nativas y constituyen en todo el mundo una de las amenazas más importantes a la biodiversidad, ponen en riesgo la supervivencia de las especies nativas y son responsables de grandes cambios en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas. En la Antártida, pese al aislamiento y las duras condiciones climáticas, también ocurre la propagación de especies no nativas. Particularmente en la Isla Rey Jorge una especie de díptero no nativo (Trichocera maculipennis) originario del hemisferio norte se ha propagado por la mayoría de las bases, incluyendo la Base Científica Antártica Artigas. Mediante esta actividad se pretende conocer mejor el ciclo de vida de la especie para información sobre cuáles son los sitios y momentos críticos en los cuales es mejor implementar medidas de control para evitar su crecimiento y dispersión. A su vez, se trabajará en generar nuevas medidas de control que sean compatibles con la regulación ambiental que rige sobre la Antártida.

Pingüinos como centinelas del impacto antrópico y cambio climático en el ecosistema antártico.

Lic. Ana Laura Machado. IAU – Museo Nacional de Historia Natural-CSIC (España) – Instituto de Ecología (Universidad de Jena, Alemania). Contacto: almachado90@gmail.com

Los pingüinos son considerados centinelas del ambiente marino, ya que debido a su condición de predador tope, son capaces de reflejar de forma rápida los cambios ambientales en el medio marino. El rápido calentamiento global observado en la región de la Península Antártica, la mayor variabilidad interanual en la concentración y extensión del hielo marino y la reducción en la abundancia de krill antártico (Euphausia superba), han tenido como consecuencia cambios significativos en las tendencias poblacionales de pingüinos del género Pygoscelis.

Isla Ardley, al sureste de Península Fildes, en Isla Rey Jorge, es un Área Antártica Especialmente Protegida (ZAEP Nº 150) y una de las pocas áreas de la Antártida donde tres especies de pingüinos de este género se reproducen de forma simpátrica. En particular en esta isla, se ha registrado una disminución del 90% en el número de parejas reproductoras de pingüinos Adelia y Barbijo, mientras que Papúa se ha incrementado casi un 80%, desde los años 80. Por otro lado, Península Fildes representa un importante centro logístico para las Islas Shetland del Sur y la Península Antártica, siendo el área con mayor densidad de estaciones científicas y refugios en la Antártida, y una alta actividad de navegación en sus alrededores. En este contexto, estas colonias de pingüinos pueden ser utilizadas como centinelas para comprender los efectos de diferentes fuentes de presión antropogénica, como el turismo o la pesca y del cambio climático, en un área fuertemente sometida a estas presiones.