Anexo III – Eliminación y tratamiento de residuos

Previo al Protocolo de Madrid, los residuos antárticos solían ser arrojados al mar, quemados a cielo abierto o enterrados en el sustrato, generando así una fuerte contaminación. En función de dicho historial, con la creación del Protocolo se elaboró un anexo especial para la eliminación y el tratamiento de residuos.

Este Anexo será aplicado a todas las actividades que se realicen en el Área del Tratado Antártico (ATA), sean éstas actividades de investigación científica, de apoyo logístico, de turismo, gubernamentales y no gubernamentales.

El mismo establece que “se reducirá, en la medida de lo posible, la cantidad de residuos producidos o eliminados en el área del Tratado Antártico, con el fin de minimizar su repercusión en el medio ambiente antártico y de minimizar las interferencias con los valores naturales de la Antártida, con la investigación científica o con los otros usos de la Antártida que sean compatibles con el Tratado Antártico” (Art. 1.2).

En el Anexo también se indican los tipos de residuos que deben ser removidos del ATA, estableciendo normas para su almacenamiento y eliminación. Los residuos removidos del ATA serán devueltos al país que los generó. También se dispone de una planificación de la gestión de residuos y el retiro de desechos de actividades pasadas.

Se debe remover del ATA:

    • Materiales radiactivos
    • Baterías
    • Combustibles (líquidos o sólidos), lubricantes
    • Plásticos (excepto bolsas de residuos LDPE)
    • Bidones y tambores de combustibles
    • Residuos líquidos y sólidos de aguas residuales

Algunos productos, como los bifenilos policlorados (PCB), no pueden ser introducidos en la Antártida en absoluto.

En 2013, la Reunión Consultiva del Tratado Antártico adoptó el Manual Sobre Limpieza para ayudar a las Partes a cumplir con sus obligaciones.

Puede descargar el Anexo III aquí.