Evaluación de bacterias rizosféricas promotoras del crecimiento vegetal aisladas de plantas nativas antárticas

Dra. Natalia Bajsa, Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE)

La Antártida posee uno de los ambientes terrestres más severos y está caracterizada por una combinación de bajas temperaturas y falta de agua en estado líquido que limita ampliamente la abundancia y actividad de organismos terrestres. Los microorganismos son el componente dominante de la biomasa de los ecosistemas antárticos. En el suelo contribuyen a la nutrición y salud de las plantas, dado que sirven como depósito y fuente de la mayoría de los nutrientes. Son capaces de solubilizar minerales, fijar el nitrógeno atmosférico, disminuir el nivel de metales pesados en el suelo, producir hormonas vegetales, causar enfermedades y antagonizar microorganismos deletéreos. La vegetación terrestre de la Antártida marítima está compuesta por musgos, líquenes, algas y dos especies de plantas vasculares. Colobanthus quitensis (clavel antártico) y Deschampsia antarctica (pasto antártico) son las únicas plantas nativas que habitan el continente antártico. Dadas las condiciones ambientales adversas, es probable que estas plantas presenten asociaciones con microorganismos que favorezcan su crecimiento. El objetivo de este estudio es aislar y caracterizar bacterias potencialmente promotoras del crecimiento vegetal a partir de rizósfera de Colobanthus quitensis y Deschampsia antarctica.

En dos campañas de verano austral, colectamos plantas de pasto y clavel en varios sitios de la Isla rey Jorge. En el Laboratorio de Ecología Microbiana del IIBCE estudiamos las bacterias que viven en sus raíces. Obtuvimos unas 1800 bacterias de diferentes grupos (bacterias heterótrofas, Pseudomonas fluorescentes y actinobacterias) y analizamos si tienen mecanismos para estimular el crecimiento de las plantas. Algunas de estas bacterias aumentan el aporte de nutrientes como fósforo o hierro. Otras producen hormonas vegetales que mejoran el desarrollo de las plantas. Otras producen antibióticos y enzimas que afectan el crecimiento de hongos patógenos, impidiendo que produzcan enfermedades. Algunas bacterias muy especiales poseen varias de las actividades descriptas. Con estas bacterias seguiremos trabajando para identificar a qué especies pertenecen. Además queremos estudiar cómo se comportan cuando las agregamos a las raíces de las plantas, y comprobar que pueden mejorar su crecimiento. Para esto, actualmente estamos ajustando la forma de cultivar pastos y claveles antárticos en condiciones controladas de laboratorio. A pesar que los microorganismos son los organismos más abundantes de la Antártida, no han sido muy estudiados. Es probable que exista una gran cantidad de los mismos que aún no se conoce o que presenta actividades nuevas e interesantes para descubrir.